Refrena tu enojo...

"Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal."
 Salmos 37:8

Hay muchas situaciones que nos indignan y nos causan enojo, pero la diferencia entre aquel que es Hijo de Dios y aquel que no lo es, es el dominio de ese enojo...
Lo correcto está en usar esa indignación en cambios para mejor, buscar una misma cambiar aquella situación que nos enoja haciendo lo que esté a mi alcance y no exteriorizar aquello en mal humor, contestaciones groseras y malos modos con quienes nos rodean; eso no es sabio, conduce al mal y causa heridas (muchas veces a raíz de lo que se dice sin pensar, dado al "ataque de ira").
Sé sabia y ejercita el dominio propio que el Espíritu Santo da para ayudarnos a enfrentar situaciones que nos ponen a prueba.
Toma el control de cada situación dominandote a vos misma.
En la fe

Comentarios