¡Ahí va la chismosa!

La palabra hebrea traducida como “chismoso” en el Antiguo Testamento es definida como alguien que revela secretos que suceden a su alrededor como un chismoso o traficante de chismorreos.
¿Alguna vez te viste atrapada en la difamación de un chisme acerca de ti? Creo que todos pasamos por eso aunque sea alguna vez. Es algo común ver una mujer chismosa en la acutualidad, pero hay algo que tenemos que tener en cuenta: ¡¡NO SOMOS MUJERES COMUNES!!
Somos mujeres de Dios, y estar involucrada en esas cosas no nos ayudará, si alguien viene a contarte algo acerca de alguien, esquiva el tema, evita meterte en asuntos que no te deben importar. 


Es algo que aprendí, cuando alguien viene a contarme algo acerca de otra persona, no doy oídos, cada comentario u opinión de alguien hacia otra persona para mí no tiene importancia, todo tipo de información que no provenga del "protagonista" para mi no es cierto.
Las informaciones que vienen de boca en boca siempre vienen acompañada con cierta subjetividad, con la opinión de aquel que lleva y trae el chisme.
Agarre todo siempre con pinzas, huya de los chismes, debes repudiar eso porque no te ayuda en nada y generalmente logran ensuciar tu corazón y así perjudica tu fe y tu salvación.
El chisme desagrada a Dios, y Dios ama a aquel que se aleja del pecado. He conocido mujeres que siempre estan sabiendo algo de alguien, ¿para qué tener amigas así? a fin de cuentas no puedes contarle nada a ella porque sabes que ella se encargará de divulgarlo... Manténgase alejado de ese tipo de personas y evita hablar de los demás.

Cuando una persona viene  siempre con un chisme, o ella siempre sabe algo de alguien, es ahí que busco no tener amistad con esa persona, ya sé que con ella no podría contar jamás porque quien es chismoso, es falso. No digo que me llevaré mal con esa persona, la saludaré, seré amable con ella pero no iré a contarle nada y cada cosa que pueda llegar a hablar con ella, tendré mucho cuidado de mis palabras.
Si tú eres una mujer chismosa, busca cambiar, pues si no eres juez, ni Dios, es mejor que no opines. Deja que las personas vivan su propia vida. No hagas a las personas lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Intenta que tu vida sea plena, feliz y espiritual. Para ello debes alejarte las ofensas, las injurias y los chismes
Hay una parábola llamada "las tres rejas", y se la compartiré a continuación:


El joven discípulo de un sabio filósofo llega a casa de éste y le dice: -Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia… -¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-. ¿Ya has hecho pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario…
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, enterrémoslo en el olvido.”

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