¿Quién es perfecto?

¿Se acuerda de esta corrección? Cuando eramos niños la oíamos todo el tiempo. Pero no vine a hablar sobre modales, mas bien sobre el temor.
Generalmente cuando estamos enojadas, hablamos con la cabeza desconectada de la lengua, y no medimos las palabras. ¿Cuántas veces tuvimos que pedir disculpas después por haber hablado cosas sin sentido?...

Cuando atravesamos por una injusticia, buscamos todas las maneras posibles de justificarnos. Nos olvidamos que nuestro Dios es el juez, y tenemos al mejor abogado. ¿No es así?, pero no podríamos descubrir el dulce sabor de la justicia, sin haber probado la hiel de la injusticia. 
Cuando esté enojada mi querida amiga, es mejor que no hable. Espere calmarse, así dará paso a la razón.
Cuando pase por una injusticia, no quiera hacer las cosas por su cuenta. Deje que Dios tome el control.
Cuando quiera juzgar, condenar, o apuntar su dedo es mejor que se quede quietita en su lugar, no se olvide que de la medida con la que medimos, seremos medidos.
Si es necesario pedir perdón, pídalo. No deje que sus ojos se contaminen. Sea perseverante, no se desanime. Arregle su vida con Dios, no pierda más tiempo la hora  de su encuentro con Él, es ahora.
Búsquelo de todo su corazón, pero para que Él pueda dejarse encontrar, su corazón precisa estar descontaminado, pues como dicen las escrituras: 
"Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre." (Mateo 15:18). 

Entonces, ¿Cómo saber si el corazón está sucio?. Le dejo algunos ejemplos:

*Cuando el corazón está sucio, vemos todos los errores de las personas, nos creemos perfectos y que todos están en nuestra contra. 
*Cuando el corazón está sucio, existe una acusación en nuestra mente que neutraliza nuestra fe. ¿Y como podremos llegar hasta Dios sin fe?

Entonces, la invito al desafío diario de refrenar su lengua... quién es capaz de hacerlo, es considerado perfecto. Santiago 3:2

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