Conservando la pureza

"Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias."
Mateo 15:18-19

Lo que sale del corazón es lo que contamina al hombre, lo que quita su pureza.
Nuestro corazón es quien dirige nuestras emociones y sentimientos, si nos dejamos guiar por el, probablemente caeremos en contaminación y dejaremos de ser puros delante de Dios.
¿Cuántas personas son las que por un momento de enojo lanzan palabras que dejan heridas imborrables o aquellas que por un sentimiento de amor llegan a cometer locuras cuando sus novios las dejan? Y así varios ejemplos.
 Cuando somos guiados por el corazón caemos en ese estilo de vida mundana (sabiendo que aquellos que son amigos del mundo son enemigos de Dios), pues una brecha pequeñita que dejamos ya estamos dando lugar al diablo para destruir.
Debemos vigilar nuestras palabras e interior para no caer en contaminación y así mantenernos puros para Dios hasta el final.

" ¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. "
1 Pedro 1:3

¿Cómo recibir una herencia incontaminada estando contaminadas? Es imposible, debemos conservar nuestra pureza.
Y por último, creo que ya no hay más nada que agregar...

"pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación."
1 Pedro 1:18-19

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