Alcanzando un espíritu excelente

A lo largo de los últimos años he tenido el privilegio de conocer personas de Dios con gran experiencia en Su Obra, y algo que me caracteriza mucho es el hecho de ser muy observadora. Aquellas personas que pude conocer, no son un simple recuerdo en mi vida, o personas que simplemente admiro, sino que yo he buscado adquirir esos hábitos y buenos ejemplos que ellas me han dejado, con el objetivo de poder ser mejor para Jesús a cada día. Y es eso lo que quiero hablar hoy con ustedes. Cuando ustedes reciban un gesto de cariño, cuando vean lo que alguien hace para glorificar a Dios, cuando reciba un consejo u observe buenos ejemplos de personas de Dios, no quede en la simple posición de admirar, sino aplíquelo a su vida para poder usted también crecer como mujer de Dios. Es muy cómodo hacer lo que tienes que hacer y nada más, pero eso no llama la atención de Dios ni emanas el brillo característico de Él, pues haces lo que muchos hacen o pueden hacer. En cambio, cuando haces más y mejor de lo que tu sólo debías hacer, es ahí que el brillo de Jesús comienza a resplandecer, es ahí que Dios se agrada de ti, y es ahí que tu comienzas a invertir en un espíritu excelente, pues comienzas a buscar agradar a Dios por sobre todas las cosas.
Y es por eso mi amiga que hoy le oriento a que busque siempre crecer en su interior y en sus actitudes a través de los buenos ejemplos que encuentra en su vida, no dejando que ellos simplemente pasen como personas inolvidables, sino sembrando e incorporando dentro de usted buenas actitudes que hagan la diferencia y florezcan llevando buenos frutos.
Así, con el paso del tiempo, usted alcanzará un espíritu excelente que inspirará a otros, así como aquellos que le inspiraron a usted un día.
Dios les bendiga

Comentarios