Siendo una Imitación
"Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante" (Ef. 5:1-2)
Como hijos de Dios, somos exhortados a ser Su imitación, a andar en amor.
Mientras en el mundo cada vez abunda más y más el desamor, el egoísmo, la intolerancia, etc. nosotros debemos permanecer siendo diferentes, sin dejarnos contaminar por los frutos podridos de este mundo, que busca apagar el amor y alejarnos de Dios.
Puede ser una tarea difícil para algunos, ya que lamentablemente cada vez nos vemos más rodeados de malas actitudes, o hechos degradantes, etc. pero Dios está dispuesto a ayudarnos a ser Su reflejo, basta sólo dejar ser moldeado por Él.
Es dejar de colocar la excusa de decir "Yo soy así, nací así y moriré así", "Es mi forma de pensar y de ser, ¡y punto!", es dejar de mirar al otro y juzgar, es dejar de preocuparse por la vida ajena, es dejar de opinar sin escuchar primero; y comenzar a mirarse a uno mismo, y auto analizarse para poder ver en qué debemos cambiar y mejorar. A fin de cuentas, es eso lo que Dios quiere que hagamos,¡que nosotros busquemos agradarlo por encima de todo! no agradar a la sociedad, o a uno mismo, sino a Dios.
La Biblia es un manual para aquellos que desean ser hijos de Dios, es allí que uno encuentra la dirección para poder tornarse aquella persona que Él quiere que seamos. La Biblia no es un libro más, cuando uno pasa a obedecer La Palabra escrita allí, su vida comienza a cambiar, y Dios pasa a transformarlo todo.
Por eso, andemos en amor, buscando imitar a nuestro Padre.



Comentarios
Publicar un comentario