Si siente que el tiempo no le favorece, lea esto...


“Más yo en ti, Señor, confío, digo: Tú eres mi Dios. En tus manos están mis tiempos.”

Salmo 31:14

Cuando entregamos nuestra vida para el Señor Jesús, le estamos entregando todo. Este todo incluye nuestro corazón, nuestros pensamientos e incluso aquello de lo que hacemos uso diariamente como lo es el tiempo.

Usted usa el tiempo, lo administra de manera más conveniente para su beneficio o para su placer.
Cuando entregamos nuestra vida, este tiempo pasa a  pertenecer a Dios, Él es quien decide.
Muchos no han tomado conciencia de eso por lo que dicen:  “entregué mi vida para Dios” , pero continúan visualizando el tiempo como si fuera propio. Por eso es que hay ciertas cosas en las que se apresuran y otras por las cuales se retrasan.

Decía yo en mi APURO: excluido soy de delante de tus ojos. Salmo 31:22

En su APURO, David juzgo incorrectamente, pensando que no había solución. En su LENTITUD, muchos no han aprovechado su oportunidad y perdieron su salvación.
Esto sucede cuando somos nosotros quienes administramos el tiempo.

¿Cómo permitir que Dios administre mi tiempo?

El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán. Mateo 24:35

Si enfrentamos el tiempo contra la Palabra de Dios, es ella que prevalece.
Si yo quiero que Dios sea el administrador de mi tiempo, debo dejar que sea administrado por la Palabra de Dios. Quien tiene autoridad y rige sobre mi tiempo es la Palabra de Dios. Ellas es la que determina que se debe hacer y qué no.

David fue un rey muy bendecido y próspero, pero para eso tuvo que esperar en las cuevas junto a su ejército, a que Saúl muriese para tomar el trono, como también debió adelantarse para luchar contra Goliat a quien termino venciendo. La lógica del porqué de sus actitudes es que quien le impulsaba a esperar o a reaccionar era la PALABRA DE DIOS.
En la vida de quien prevalece la Palabra, el tiempo es colaborador.

Dios le bendiga

Pr. Martín Olea

Comentarios