Oír la voz de Dios

"Si ustedes oyen hoy Su voz, no endurezcan el corazón" Salmos 95:7-8
Dios habla a Sus hijos, a aquellos que son sensibles a Su voz; mas están aquellos que sólo escuchan lo que quieren oír  y de a poco van alejándose de Dios y de Su voluntad. Por endurecer su corazón, no confían en Él y prefieren hacer como que no oyeron nada y actúan a su manera. Luego en el momento de pagar las consecuencias por haber actuado a su modo, y no como Dios mostró, quedan en la posición de víctimas...

Aquellos que actuaron a su modo, pero reconocieron su error, son los que tendrán nuevas chances y comenzarán a obedecer a Su Padre en todo.
Cada vez que oigamos Su voz recordemos que Él dejó escrito que para los que en Él creen, todas las cosas cooperan para bien (Romanos 8), es confiar, lanzarse de lleno con fe en lo que Él nos dice, para luego gozar de las cosechas que fueron sembradas por Dios.
¡Obedezcamos! ¡Eso es entregar nuestra vida a Dios! Abraham obedeció a Dios en todo y Él lo bendijo como a nadie.
En la fe.

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