Conquistando mis sueños

El alcanzar nuestros sueños se compara a subir un alto monte. A medida que subes aparecen obstáculos, tropiezos, cansancio y hasta pensamientos de bajar a pesar de no haber llegado a la cima; pero en esos momentos recuerdas todo lo que dejaste, todo el esfuerzo y luego miras allá arriba, aquello que tanto amas y deseas, y continuas la subida.
Vas llegando y el cansancio, el dolor del cuerpo y la sed comienzan a aumentar, pero tu foco no deja de ser el mismo: llegar a la cima... Continuas subiendo sin dar atención a aquello que quiere hacerte retroceder, y ves la hermosa vista, que cuanto más alto subes más hermosa ella es; pues es más grande la visión...Luego te encuentras allí, en la cima y todo lo el dolor, sed, cansancio parece desaparecer cuando contemplas la hermosa vista y ves que tu objetivo fue alcanzado a pesar de todo.
Muchos retroceden y desisten de sus sueños, pero cuando nuestra fuerza y sustento es Jesús, no hay nada que nos haga retroceder en alcanzar aquello que deseamos.
El viaje tal vez sea largo y difícil, en él Dios va capacitandonos y preparando para poder valorar aún más aquella bendición luego que la recibas, pues cuando logres llegar verás que habrá valido la pena, y podras contemplar la bendición y cuidarla con tu mejor, recordando todo lo que sacrificaste por ella.
Si Dios es con nosotros, la victoria es segura; basta sólo creer...


"Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de el Señor que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero,ni se dormirá el que te guarda." Salmos 121:1-3

Esta mañana subi a un monte de mi ciudad y en una de las 7 oraciones que hice, pedi por cada una de ustedes.
Recuerden lo que escribimos durante el Ayuno, vivamos con los pies en la tierra y nuestra mente en el cielo... ¡Dios las bendiga!

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