¡No se admiten caprichos!
" Saúl ordenó: «Tráiganme el holocausto y los sacrificios de comunión»; y él mismo ofreció el holocausto."
1 Samuel 13: 9
Imagina que le pedís a una amiga que vaya a comprar una pizza napolitana y cuando llega ves que te trajo una de anchoas y queso, cuando le preguntas porque trajo otra cosa, ella te responde "es que esta es más rica, me pareció que era mejor comprar esta". Muy bien, muchas veces hacemos lo mismo con Dios, Él nos tiene un plan y un futuro en Sus manos determinado, y nosotros elegimos lo que Él nos orientó a no elegir por el simple hecho de que pensamos que será mejor para nosotros.
Un ejemplo: Decidís empezar un noviazgo con alguien que no tiene la misma fe que vos, sabes que Dios en Su palabra claramente nos orienta a no unirnos con alguien que no tiene la misma fe y creencia que nosotros porque luz y tinieblas no pueden subsistir; pero aún sabiendo eso insistís que lo amas y que quieres arriesgar todo por ese noviazgo...Saúl hizo eso mismo con Dios, él ofreció sacrificios sin esperar por el sacerdote Samuel, sabiendo que en aquel entonces los únicos que podían ofrecer sacrificios a Dios eran los mismos sacerdotes. Aún así Saúl no obedeció e hizo lo que a él le parecía mejor.
¿Cuál fue su resultado? Perder el trono de Israel, tener a su propio hijo en contra, vivir perturbado por espíritus que no lo dejaban dormir (1 Samuel)
Uno elige lo que le parece o uno se coloca a disposición de Dios obedeciendo lo que Dios quiere, pero con resultados placenteros y grandiosos.
Con Dios no se admiten caprichos, piense en eso.
Besitos!
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