Quebrando el orgullo...

Entonces Eliseo le envió un mensajero a decirle: «Ve y lávate siete veces en el Jordán; tu carne se restaurará y serás limpio.» Naamán se fue enojado diciendo: «Yo que pensaba: “De seguro saldrá enseguida, y puesto en pie invocará el nombre de Jehová, su Dios, alzará su mano, tocará la parte enferma y sanará la lepra.” Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavo en ellos, ¿no quedaré limpio también?» Y muy enojado se fue de allí.
2 Reyes 5:10-12
Muchas veces las personas reaccionan así como lo hizo Naaman, escuchan la palabra, saben lo que Dios les pide y reaccionan de esa manera, cuestionando lo que Dios pidió. Naaman finalmente quebró su orgullo y obedeció, y fue ahí que fue sanado.
 Colocar a Dios en primer lugar implica también respetarlo, y consecuentemente respetar Sus ordenanzas, como dijimos antes, al final de cuentas El sabe mejor que nadie qué es mejor para nosotros.
Colóquese siempre en posición de siervo atento a escuchar la voz de su Señor con humildad.

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