¡No puedes cansarte!

 "Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias."
Números 20: 8

Le invito a leer el principio del capítulo 20 del libro de Números, en donde se relata el momento en el que el pueblo de Israel comienza a murmurar nuevamente ante Moisés y Aaron a causa de su sed. Ya innumerables veces Moisés tuvo que escuchar murmuraciones, rebeliones, problemas, etc. de parte de ese pueblo, y esta vez, Moisés de una edad avanzada, volvió a postrarse ante Dios para que solucionara ese asunto de la escasez de agua.
Yo quedé imaginando...ya hacia un tiempo que había sucedido lo de la rebelión de Coré y de sus respectivos seguidores, ya Moisés había tenido que lidiar con muchas murmuraciones y lamentos del pueblo, y muchas otras cosas, ¡y ahora era esto!

Dios atendió a Moisés como siempre, sólo que Moisés no acató la orden de Dios como se le había ordenado, Moisés guiado por su cansancio, su voluntad, y su orgullo (como habíamos visto en el otro post) en lugar de hablar a la peña para que diera agua, el la golpeó con su vara para que el agua brotase.
Aquel error de Moisés le costó la entrada a la Tierra Prometida, por causa de eso, Dios sólo le permitió a Moisés ver la Tierra Prometida desde lejos, sin poder entrar en ella.
Usted tal vez ha vivido muchas cosas en el camino de la fe, tal vez pasó muchos desiertos, ganó muchas batallas, y sabemos que muchas más vendrán, pero no podemos cometer el error que cometió Moisés, no podemos dar lugar al cansancio y hacer nuestra propia voluntad ni por un instante.
¡Cuán importante es permanecer vigilante mientras vivimos en este mundo!
Por eso mi amiga, no podemos cansarnos, debemos permanecer atentas y obedientes a la Voz de Dios en todo momento, para poder conservar nuestra salvación.
Dios les bendiga

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