Donde colocas tu mirada?

Los fariseos dijeron:
" ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?
Mas esta gente que no sabe la ley, maldita es.

Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos:
 ¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?

 Ellos respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta."
 Juan 7:48-52


Los fariseos estaban temerosos de que los principales o gobernantes creyeran en las Palabras de Jesús, sin importarles las demás personas, al punto de maldecirlas. Ellos estaban buscando justificar su postura de incredulidad, mirando en detalles insignificantes, como en este caso era la procedencia del Señor Jesús.

Los sacerdotes y religiosos ya se habían corrompido hacía mucho tiempo, desde antes de la época en la que Israel fue exiliada a Babilonia  (586 a.C), motivo por el cual Dios tuvo que enviar profetas para hablar con Su Pueblo, ya que por medio de los sacerdotes no podía hacerlo, dado a su corrupción y pecado.
Dios envió profetas e incluso al propio Jesús, pero aún así ellos seguían cegados por el poder (su título) y su orgullo, al punto de no ver lo que Dios quería decirles. Ellos tuvieron a Dios delante de sus ojos, y aún así no Lo recibieron, pues su mirada estaba puesta en sus propios intereses.

Siempre vigile para no caer en el orgullo, esa peste que impidió a los religiosos reconocer al Señor Jesús y recibirlo, ellos conocían mucho sobre la Ley, pero no conocían a Dios, pues ellos estaban muy lejos de Él. Es por eso que hoy Dios nos enseña a siempre mantenernos en humildad, manteniendo siempre nuestra mirada en Él, y si es para mirarnos a nosotros mismos, sea sólo para buscar nuestras fallas y errores, para así mejorar y agradar sólo a Dios.

Dios les bendiga!

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