La fuerza del llamado de Dios
A lo largo del libro de Jeremías, vemos cómo este profeta fue rechazado, avergonzado, humillado, prisionero, amenazado de muerte, injusticiado, etc. Muy pocos fueron los que oyeron al profeta y creyeron en las profecías que provenían de Dios, hasta que las vieron cumplirse.
Ahora quiero mostrarles un versículo muy fuerte que llamó mi atención en esta semana:
"Y ( Jeremías ) dijo: No me acordaré más de El, ni hablaré más en Su Nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de resistirlo, y no pude." (Jeremías 20:9)
Jeremías atravesó muchas aflicciones, él vio su ciudad natal ser destruida por causa de un pueblo que rechazó las profecías que él había dicho por años, pero a pesar de todo lo que él enfrentó, su llamado era aún más fuerte que todo lo que sucedía a su alrededor. Era ese fuego ardiente que no podía pasar desapercibido, ni podía esconderlo, era algo latente en él, era el llamado de Dios para su vida. Dios ya lo había escogido, y no podía ser de otro modo, Jeremías cumplió su llamado, porque había sido Dios quien lo escogió y lo llamó en un principio.
De esa forma sabrá si usted tiene el llamado de Dios para el Altar, o si era sólo un querer personal. Siga la voluntad de Dios, no quiera imponer la suya propia. Donde Dios te coloque, alli darás frutos al 100%, siempre y cuando hagas Su Voluntad.


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