Vigilancia


"Y Jesús le dijo: En verdad te digo que tú, hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Pero Pedro con insistencia repetía: Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Y todos decían también lo mismo."
San Marcos 14:30-31




Pedro estaba seguro de que no le fallaría a Jesús, pero no tomo lo que Él le había dicho para evitar caer y vigilar, no lo tomo como una advertencia. En Getsemani, Jesús le pidió a Pedro, Jacobo y Juan que vigilaran y oraran ante lo que estaba por venir, Su perfecto sacrificio...
Estos tres se quedaron dormidos, no oraron ni vigilaron. Pedro no se preparó ante lo que Jesús le había advertido, cayendo ese mismo día, negándolo tres veces antes de que cantara el gallo.
No se quede sólo pensando que nunca va a caer, más vigile y conságrese constantemente sin desistir y sin dejarse enfriar, sin darle lugar al diablo.
Seamos como las vírgenes prudentes que llenaron sus lámparas de aceite aguardando a la llegada de su novio. Ellas previeron, se anticiparon y se prepararon para la gran llegada. 
Debemos estar atentos y vigilantes porque el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar. Que nuestra consagración, oración y vigilancia no sean parte solamente de propósitos, sino que sea constante.
No confiemos en nosotros mismos sino en Él, mirando hacia Él y vigilando siempre.

Comentarios

Publicar un comentario